Estimado amigo, le ofrecemos con gusto cada semana un artículo que alimente y fortalezca su devoción al Señor.
"LA OFRENDA DEL PEZ"
Por Lic. Ronald Mora Rojas.
"Sin embargo, para no ofenderles, ve al mar y echa el anzuelo y el primer pez que saques, tómalo y al abrirle la boca, hallarás un estatero, tómalo y dáselo por mí y por ti" (Mateo 17:27).
Definitivamente, el milagro que hizo Jesús del pez con la moneda en la boca es uno de mis preferidos, por la forma increíble en que realizó el pago a los inoportunos cobradores de impuestos. En el tiempo del Señor Jesús, cuando estos tipos se presentaban a recaudar, se les tenía que pagar inmediatamente, de lo contrario, la persona era encarcelada
por no pagar los tributos.
La Palabra de Dios nos enseña que unos hombres vinieron a la casa donde estaba el Señor para realizar el cobro respectivo. Pedro los atendió afuera y les indicó que Jesús les pagaría el monto solicitado. Seguidamente, abrió la puerta y el Señor aprovechó ese momento para enseñarle a Pedro que él no tenía que pagar lo impuestos, porque si los reyes y sus familias estaban exonerados, con más razón él, que era el Rey del Universo. No obstante, le manifestó a su discípulo que estaba dispuesto a realizar el pago, pero lo haría a través de
una ofrenda de amor que le daría un pez. ¿Un pez? Sí, un pez generoso.
Para recoger la ofrenda, Jesús envió a Pedro con un anzuelo a buscar al pez y efectivamente éste le entregó la ofrenda de amor al discípulo del Señor Jesús, tal y como Jesús le había indicado a Pedro que sucedería.
Al reflexionar sobre este milagro de la moneda del Pez, me quedan muchas preguntas sin poder responder acerca del pez como por ejemplo:
¿Cómo sabía que Jesús estaba en apuros económicos?
¿Quién le ordenó tomar la moneda del fondo del mar y llevarla donde estaba Pedro?
¿Cómo hizo para atrapar el anzuelo, si tenía una moneda en su boca?
¿Qué sintió el pez generoso cuando le envió su ofrenda a Dios?
No obstante, las interrogantes anteriores quedan en segundo plano, porque lo importante de este milagro, es que el Señor recibió con agrado la ofrenda del pez, porque sabía que éste la había enviado con amor, porque quería honrar a Su Creador, a tal punto que no le importó exponer su vida.
Gracias a Dios que Mateo registró en la Biblia este milagro tan extraordinario y, aunque las Escrituras no lo mencionan, estoy completamente
seguro que Jesús debe haber sonreído cuando vio como Pedro sacaba la moneda de la boca del pez y les pagaba los impuestos a los cobradores inoportunos.
Recuerda: ¡Las ofrendas hechas con amor hacen sonreír a Dios!
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