Estimados amigos, les ofrecemos con gusto cada semana un artículo que alimente y fortalezca su devoción al Señor.
"EL CANTICO EN EL SILENCIO"
Por Lic. Ronald Mora Rojas.
"Amarás a tu prójimo como a ti mismo" (Mateo 22:39).
Ocurrió hace pocos años en los cerros de Santa Ana (ciudad al oeste de la capital de Costa Rica), me encontraba con mi cuñado bebiendo un refresco después de un recorrido en "mountain bike" cuando aparecieron un anciano como de 90 años de edad que caminaba con dificultad y un joven, a quién le calcule unos 11 años. El caballero sacó una pequeña libreta, se dirigió a mi cuñado y le solicitó que le marcara un número en el teléfono público. Evidentemente su vista estaba mal; por lo tanto, tenía que recurrir a la ayuda de otra persona.
El muchacho se quedó observándome y le ofrecí un helado, el joven acercó su mano a la boca e hizo una señal negativa, y luego señaló al anciano, quien hablaba a gran voz por teléfono.
Ante lo que observaba, era evidente la pobreza de estas dos personas. ¡Qué pareja! Tienen una clara dependencia mutua. El niño no sabe hablar y no responde cuando uno le conversa, el anciano esta perdiendo la vista y casi no puede caminar. En conclusión el niño tiene los ojos del abuelo; y el anciano la boca y los oídos del joven. Lo preocupante era que no sabían utilizar el teléfono... en los momentos actuales, dónde la tecnología avanza a gran velocidad, estas dos personas dependen de la buena voluntad del prójimo para poder subsistir.
Mientras reflexionaba, el anciano finalizó la llamada, abrazó a su muchacho, su sonrisa reflejaba su alegría interior y nos agradeció el favor de ayudarle en su llamada telefónica expresando: "Es que él cumple 22 años este lunes 10 de agosto y mañana domingo mi hermana le va a preparar un almuercito en su honor. El es sordo mudo".
Al oír esto, mi corazón se partió,
mis ojos se nublaron y pude ver lo que Dios quería mostrarme: en medio de tanta pobreza, limitaciones y abandono, el anciano y el joven sentían un amor profundo, uno hacia el otro, no importando sus deficiencias físicas, ellos podían escuchar el cántico en el silencio.
Ese día no lo olvidaré jamás, comprendí que las palabras del Señor Jesús de: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo" (Mateo 22:39), se hacen más reales cuando, se acompañan de buena voluntad, se acciona la esperanza, se busca el bienestar del prójimo y se le abraza con amor fraterno.
Dios mío, ayúdame a no ser indiferente al necesitado, permíteme brindar socorro al desamparado, quita de mi el egoísmo y el materialismo. Señor que pueda mostrar misericordia y compasión a las personas que no tienen quién los ame.
Recuerda las palabras del Señor Jesús: "Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros; como yo os he amado" (Juan 15:12).
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