Devocionales Semanales

Estimados amigos, les ofrecemos con gusto cada semana un artículo que alimente y fortalezca su devoción al Señor.

"UNA CENA CON EL REY"
Por Lic. Ronald Mora Rojas.

"Este si fuera profeta, conocería quién y qué clase de mujer es esta que le toca, que es pecadora" (Lucas 7:39b).

Supongamos que usted se encuentra en su casa con Jesús en una cena que usted planeó con lujo de detalles: los mejores invitados, comida excelente y buena música. Todo marcha bien, tal y como fue programado, y de repente, aparece en escena una mujer de reputación cuestionada, que no estaba incluida en la lista de invitados. Esta se dirige a Jesús llorando y el ambiente festivo desaparece...

En ese momento usted debe tomar una decisión rápida. ¿Qué crees que harías?

La Biblia nos enseña cómo un fariseo enfrentó esta situación mientras cenaba con Jesucristo en su casa. Todo iba de maravilla, todo el mundo comía y de pronto, entró una dama a la casa. Caminó hacia donde estaba Jesús, cayó a Sus pies llorando incontrolablemente, seguidamente los lavó con sus lágrimas, los besó y los ungió con aceite.

El fariseo deseaba sacarla de la casa y preguntarle: ¿Quién la había invitado?, pero su cuestionamiento lo dirigió hacia el Señor... Y Jesús supo lo que estaba pensando este hombre y les enseñó a todos lo que es el amor, el perdón de pecados y la salvación que sólo él puede dar.

La presencia de esa mujer en la cena, llamaron la atención de todos y Jesucristo honró la fe y el acto de amor de ella para él. Todo lo contrario sucedió con el gesto descortés, frío, sin amor al prójimo y a Dios por parte del fariseo.

Aplicación: A veces a nosotros nos pasa lo mismo de este hombre, formamos criterios y juzgamos imprudentemente. Se nos olvida que Dios conoce nuestros pensamientos.

Celebramos cenas y no le damos un testimonio a la gente de lo que ha hecho Cristo en nuestras vidas y es más, ni siquiera invitamos a Dios.

La mujer que buscó a Jesús nos dio un buen ejemplo de lo que es honrar y amar a Dios, por eso ella comprendió que el único que podía amarla era Jesús.

Dios nos enseña: que quien viene a él, él no le echa fuera.

*Este material puede ser reproducido indicando los datos del autor y la fuente donde se obtuvo.

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